Un discurso al des-nudo

Hubo un tiempo donde lo público no era la misma cosa que el chisme de lo privado, y cuando eso pasaba a lo público se sabía que era un develamiento; pero ahora eso no devela nada, porque todo está develado.” J.Lacan (Milán, Mayo de 1972)

Lo que -no cesa- de no escribirse

Fue Freud que a partir de 1920 enunció “gobernar, educar y psicoanalizar son tareas imposibles”, captando un im-posible de satisfacer plenamente, siempre habrá algo que no se logrará. Y agrega “el sujeto es dichoso”, feliz en la repetición.

En 1930 en el Malestar de la Cultura, Freud escribió que las tres fuentes del malestar humano provienen de los fenómenos naturales, las pulsiones y las relaciones con los otros. La cultura se rehúsa, y esto no es sin consecuencias, el ser hablante se lanza, advierte el maestro, sobre los “quitapenas” (religiones, ideologías, estupefacientes), a veces subsumidos en una cuestión mesiánica.

Que comience las danza

Las conclusiones freudianas plantean que el sujeto muchas veces no quiere el bien, y más allá del principio de placer, es la compulsión de repetición. Hay una hostilidad primitiva siempre latente, precepto que lucha entre pulsión de muerte y eros.

El ojo orwelliano

Ahora bien, ubiquemos las particularidades de lo contemporáneo y la subjetividad de la época diferenciándola de la subjetividad de cada uno puesta en juego. Hay goces y goces y estas diferencias constituyen un punto álgido de la clínica psicoanalítica, sabemos que el placer es antinómico del goce, ya que hay goces placenteros y goces displacenteros, el tema es si este goce se consume en pura complacencia y placer.

Goce escópico

La pérdida de referentes ordenadores de las sociedades, como consecuencia de la primacía neoliberal y el voraz capitalismo digital, hace masa en las redes sociales, discursos des-carnados basados en formas cada vez más violentas y obscenas marcando el develamiento de lo íntimo. La subjetividad queda capturada en el refugio virtual, sin el riesgo y la puesta a prueba que supone la realidad. Hay un ofrecimiento ilimitado de imágenes de cuerpos completos, un empuje de hacer de eso un todo. En una época donde todo está abierto, tan accesible, un infinito que hace que se vuelva más infinito… al tener todo sobre la mesa, develado, perdiéndose la palabra, el olor, el sabor de los cuerpos. Impera un amor ficcional, subjetividades que se enamoran del filtro, de la pose, de un pedazo de cuerpo.

El Otro actual te mira. Creemos mirar, mientras en realidad somos mirados por ese brillo hipnotizador de la imagen. La “época de la imagen” sabe cómo instalarse…Asumiendo la especularidad que nos habita. Lacan habla de un drama que va de la insuficiencia a la anticipación. Es el momento donde el Yo se constituye como tal en una verdadera relación con la otredad que lo antecede, y domina. Esto se debe a que el infans está en posición incoordinada motrizmente, con una información propioceptiva desorganizada, queda capturado por la imago.

Efecto Baudrillard

En este sentido, el goce del espectáculo de nuestros tiempos, lo ilimitado de la imagen, nos separa de la experiencia a través del mecanismo de disuasión. El mundo ya no es real, sino hiperreal, un modelo imaginario (virtual) por encima de lo real. Siendo la cultura el soporte de la operación, cuya función es inducir masas, producir flujo humano y mental homogéneo. En este umbral de “masa a-crítica” justamente no producen diferencias, sino indiferenciación (conservando la fascinación del medio, que no compete al sentido, sino más bien deslizándose por una lógica de completitud. A los efectos de esta fascinación, el sujeto queda obturado en su im-posibilidad de ir más allá del Otro, ubicándolo siempre como el malo. La violencia hace mella en lo virtual y da testimonio de ello.

El sujeto y las sociedades, no son sin el Otro. El ser hablante para constituirse sujeto necesita de un lugar Otro de la palabra. Cuando la masa se organiza tiene en cuenta intereses colectivos y apuntan a otra cosa, hay una aspiración más allá de la individualidad, hay instituciones atravesadas por el lazo libidinal (desviado en su fin).

Podemos estar sin hacernos daño

Otro punto importante que Freud se pregunta, ¿las instituciones para resguardarnos de la naturaleza, causan más malestar?

Persistiendo

El verdadero malestar no está dado por las restricciones de las pulsiones, sino por el malestar retorno de las pulsiones: volcarla a otro (enemigo) o volverla contra el propio yo.

Entonces, ¿Cómo un sujeto puede emerger a partir de las practicas instituyentes frente a los discursos de poder? Dado que el sujeto (s) tiene que advenir en esas superficies de inscripción emancipatoria, sin perder su singularidad.

Segregación del otro

Cada época tiene su narrativa, hay una “exaltación de la libertad” en nombre de la emancipación, que produce más soledad. Estamos en un mundo de islotes o archipiélagos. Nadie sabe dónde empiezan y terminan las fronteras.

Black Mirrow

El yo nos impide estar solos, estar “hiperconectados” pero aislados internamente.

La premisa en cuestión es el modo de habitar la existencia. Desde esa hendidura es que los discursos motivacionales prometen una ilusión. La pretensión de lo ilimitado es una trampa. Solo hay sustitución de mercancías.

Más que desanudar y anudar artesanalmente, hay un des-nudo de mal-estares. Un empuje a que “eso muestre”, más que “eso hable”.

Hermandad de goces

Antes, agrupaban a los sujetos las creencias, ahora es su modo de satisfacción. “Los mismos con los mismos”. Llamativamente, en el contexto pandémico mundial, estamos bajo el dominio del nuevo Otro, esperando respuestas de la ciencia mercantil y ya no de las religiones (Elvira Dianno 2021).

“… Y me pedís lo que no tengo, ni bien. Lo que haga no te alcanza. No hay pan que tape el agujero, El de la angustia existencal.” Bersuit Vergarabat

La noticia, según Lacan, esta referida al vacio constitutivo del sujeto que impide que pueda ser subsumida. La soledad devenida síntoma es el aislamiento, el goce autoerotico, la impotencia para salir de si mismo. Se puede estar solo pero con un objeto toxico, con delirios, con fantasmas. La soledad no es exclusión construyendo un muro (Vicente Palomera 2019). Las adicciones son la respuesta sintomática privilegiada. Sujetos que nada quieren saber de “fisuras”. “Consumidores consumidos” por la demanda voraz del Otro de la época, sujetos donde el tope lo ponen autísticamente, sin cuerpos, sin erotismo, agotados hasta fundirse (burn out).

Quizás formular preguntas incipientemente: ¿Qué sucede con el Otro social que sostiene y no acota la violencia, sin que ingrese en ningún tipo de conflicto ético? ¿Qué pasó con el contrato social? Si el malestar tiene que ver con la renuncia, ¿lo que se hace presente hoy es la exigencia de ninguna renuncia?

La función creadora del lenguaje. Lacan

El psicoanálisis aporta a partir del concepto de inconsciente, otro cuerpo, construido por significantes, un cuerpo pulsional. El sujeto lacaniano es inconcebible sin su relación al Otro que lo precede lógicamente. “Somos hablados”. El psicoanálisis verdadero tiene su fundamento en la relación del hombre con la palabra. Lo que habla, tiene que ver con la soledad. Lo que habla en uno, se habla solo. A través del lazo transferencial, habilita al sujeto a una pausa, a otra cosa, a una instancia de comprender para luego concluir cómo quiere gozar en su vida, sin atentar a su deseo.

Bibliografía:


Freud, S. “El malestar en la cultura”. Obras Completas, Tomo XXI. Buenos Aires: Amorrortu
Freud, S., “Psicología de las masas y análisis del yo. Obras Completas Tomo XVIII. Buenos Aires: Amorrortu

Freud, S. “En Mas allá el principio de placer”. Obras completas Tomo XVIII. Buenos Aires. Amorrortu.

Lacan, J. (1962-1963). La Angustia. Seminario. Libro 10. Buenos Aires: Paidós.

Jorge Alemán, Capitalismo. “Crimen perfecto o Emancipación”. Ned Ediciones. 2018.

Jean Baudrillard, “Cultura y Simulacro”. Editorial Kairós.2020.

Regina LongoLic. en Psicología – Psicoanalista Clínica de adolescentes y adultos