Trastorno Obsesivo Compulsivo De La Personalidad

Trabajo Final Presentado para el V Curso Anual Superior de Estudio de los trastornos de la personalidad y Psicopatías de la SATP

El trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad fue descrito por primera vez hace más de 100 años. En 1952, con la publicación del primer manual estadístico para las enfermedades mentales (DSM), se convirtió en una patología de salud mental. Se caracteriza por los siguientes rasgos: preocupación del detalle, perfeccionismo, devoción excesiva al trabajo y la productividad, incapacidad de descartar objetos de poca importancia, incapacidad de delegar tareas, avaricia, rigidez y testarudez. Es común en la población general y está asociada a una incapacidad psicosocial moderada.

Epidemiologia

Es más común en hombres que en mujeres, y aparece con más frecuencia en los familiares de primer grado de las personas que lo padecen.
No hay datos concluyentes sobre la prevalencia ya que los diversos estudios existentes oscilan en cifras entre el 0,5% y el 5%.

Diagnostico

El más importante desarrollo en la clasificación del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad es la inclusión de dos conjuntos de criterios diagnósticos en el DSM-5, descrito oficialmente como un conjunto de criterios diagnósticos alternos. Los siguientes criterios han sido desarrollados como parte de los criterios diagnósticos alternos: (1) existe al menos un nivel moderado de discapacidad en el funcionamiento interpersonal que se manifiesta como dificultades en 2 de las siguientes áreas: identidad, autodirección, empatía e intimidad. (2) a parte de un perfeccionismo rígido, debe haber dos alteraciones de la personalidad de las tres siguientes: perseveración, evitación de la intimidad, afectividad restrictiva.

En los pacientes con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, la preocupación por el orden, el perfeccionismo y el control de sí mismos y de las situaciones interfiere con la flexibilidad, la eficacia y las relaciones con los demás. Rígidos y tenaces en sus actividades, estos pacientes insisten en que todo se haga de una manera específica.

Para mantener un sentido de control, los pacientes se centran en normas, detalles minuciosos,

procedimientos, horarios y listados. Se pierde el objetivo principal de un proyecto o actividad.

La persona que tiene un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad se caracteriza por ser disciplinada y perfeccionista. Sigue unas normas rígidas y tiene unos objetivos elevados. Organiza su vida en torno a su trabajo y sus obligaciones, sin hacer referencia a las relaciones afectivas. En consecuencia, no es nada romántica ni empática: sus relaciones son frías y formales. Se encuentra incómoda ante la ambigüedad, por lo que se adhiere a los dogmas para afrontar sus sentimientos contradictorios. Intelectualiza y racionaliza en demasía. Tiende a utilizar la formación reactiva y a disociar lo cognitivo de lo afectivo. A menudo ha tenido padres híper-controladores que han fomentado el control mediante normas rígidas y han impedido su progreso hacia la autonomía. Ha podido además imitar a unos padres perfeccionistas y rígidos, alejándose de sus propios sentimientos. Este perfeccionismo y esta rigidez le conducen a la ansiedad. En la terapia tendrá que superar el pensamiento dicotómico y las estrategias perfeccionistas y aprender a valorar el descanso y las relaciones afectivas.

Comorbilidad en el trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad

El trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad puede estar asociado a los siguientes trastornos:

  1. Trastorno depresivo como un Trastorno depresivo mayor o un trastorno depresivo persistente
  2. Trastorno por consumo de alcohol.
  3. Trastorno de ansiedad generalizada
  4. Trastornos alimentarios

Diagnósticos Diferenciales

A diferencia de un trastorno obsesivo compulsivo, el trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva no implica verdaderas obsesiones (pensamientos recurrentes, no deseados e intrusivos que provocan una gran ansiedad) ni compulsiones (rituales que la persona se siente impulsada a hacer para controlar sus obsesiones), tales como el lavado de manos excesivo o el hecho de comprobar repetidamente si una puerta está cerrada. Además, las personas con TOC a menudo se sienten angustiadas por su falta de control sobre las compulsiones. En cambio, las personas con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva se sienten cómodas con su comportamiento obsesivo-compulsivo porque creen que es necesario para lograr sus objetivos de orden, perfeccionismo y control. Además, debe diferenciarse de los síntomas Obsesivo – Compulsivos de los Trastornos Psicóticos, en donde además de haber una alteración en la percepción de la realidad, hay despersonalización, trastorno formal del pensamiento, y el espectro sindromático de las psicosis.

Trastorno de la personalidad Evitativa: tanto el trastorno de personalidad por evitación como el obsesivo-compulsivo se caracterizan por el aislamiento social; sin embargo, en los pacientes con trastorno de personalidad obsesivo-compulsivo, el aislamiento se debe a la prioridad que se le da al trabajo y a la productividad en lugar de a las relaciones, y estos pacientes no confían en otros sólo debido a la posibilidad de que interfieran con su perfeccionismo.

Trastorno esquizoide de la Personalidad: ambos trastornos de personalidad esquizoide y obsesivo compulsivo se caracterizan por una formalidad aparente en las relaciones interpersonales y por el

desapego. Sin embargo, los motivos son diferentes: una incapacidad básica para la intimidad en los pacientes con trastorno de personalidad esquizoide y malestar con las emociones y dedicación al trabajo en los pacientes con trastorno de personalidad obsesivo-compulsiva.

Intervención psicológica del trastorno obsesivo compulsivo de la personalidad

Para tratar a una persona con trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad, tenemos que identificar primeramente sus esquemas nucleares. A continuación, tenemos que procurar cambiar los esquemas no adaptativos que la conducen a la conducta compulsiva. La persona obsesiva interpreta de modo incorrecto los pensamientos que le producen ansiedad, y trata de neutralizarlos por medio de conductas compulsivas. Pero los pensamientos que quiere eliminar regresan a menudo con más fuerza a su conciencia. La persona obsesiva piensa que el mero hecho de tener esos pensamientos obsesivos le va a acarrear algún perjuicio.

Se puede utilizar la técnica del cálculo de la probabilidad de los sucesos aversivos para cambiar las cogniciones erróneas del obsesivo. Por medio de esa técnica se compara la probabilidad real del suceso catastrófico con la probabilidad que le atribuye el sujeto, para eliminar de esa forma esa cognición errónea. Para poder utilizar la terapia cognitiva el paciente tiene que ser capaz de identificar el problema, tiene que estar motivado para realizar las tareas del tratamiento y debe tener las destrezas necesarias para continuar con la estructura de la terapia.

Tiene asimismo que identificar y cambiar las cogniciones erróneas que están en la base de las conductas inadaptativas. Conociendo que la persona con este trastorno tiende a olvidar los sentimientos y las emociones de los demás, tiene que intercambiar e invertir roles con otras personas, para que pueda aprender a adoptar la perspectiva de la otra persona y a actuar empáticamente. Además, tiene que aprender técnicas de relajación para superar la ansiedad.

Una terapia que se utiliza a menudo con las personas que tienen un trastorno obsesivo-compulsivo de la personalidad es la técnica de Enseñar, previniendo la respuesta. Se coloca a la persona en situaciones que generan miedo obsesivo y ansiedad, y se le impide escapar de esa situación o dar respuestas compulsivas. La exposición a la situación tendría que hacerse en el medio natural, mediante la ayuda del terapeuta que le ayudaría a superar el deseo a dar respuestas compulsivas. Hay que comenzar con las situaciones que crean menor ansiedad (video, audio, imaginación) y exponerles progresivamente a situaciones que crean mayor ansiedad (situaciones naturales). También se puede utilizar una combinación de situaciones naturales e imaginadas.

Tratamiento psicofarmacológico

Para pacientes con grandes niveles de ansiedad sin comportamientos impulsivos, es razonable empezar el tratamiento con ISRS. Si no hay respuesta, se debe cambiar a otro ISRS. Si hay una respuesta parcial puede añadirse un benzodiacepina de acción larga o, mejor, clonazepam. Si esto también fracasa puede intentarse el alivio de los síntomas con fármacos betabloqueantes y antipsicóticos atípicos. Cuando los sujetos tienen historia de conducta impulsiva, autolesiva o de abuso de sustancias, iniciar con ISRS, debiéndose evitar el uso de benzodiacepinas. Si esto fracasa, se puede considerar el uso de betabloqueantes o antipsicóticos atípicos.

Referencias Bibliográficas

  1. Haranburu M, Esteve J, Etiología y tratamiento del trastorno obsesivo-compulsivo de personalidad. Haranburu Oiharbide M. Psiquiatria.com. 2011; 15:49. http://hdl.handle.net/10401/4745
  2. Diedrich A, Voderholzer U, Obsessive–Compulsive Personality Disorder: a Current Review. Curr Psychiatry Rep (2015) 17: 2 DOI 10.1007/s11920-014-0547-8
  3. Marín J, Fernández M. Tratamiento farmacológico de los trastornos de personalidad. Clínica y Salud, 2007, vol. 18 n.° 3 – Págs. 259-285. ISSN: 1135-0806
  4. “Trastorno de la personalidad: modelos para (Des)armar. Guillermo N. Jemar TREMA generación de contenidos, año 2020.

Dra Rosibel Cifuentes Castro  

Especialista  en Psiquiatria  egresada  de la Universidad Maimonides  de Buenos Aires, Argentina.

Trabajando actualmente en consulta ambulatoria de psiquiatría  adultos en Santiago de Chile