HABLEMOS DE SUICIDIO

Por: Lic. Claudia Dal Conzo. Psicóloga clínica. Especializaciones: Terapia cognitiva integrativa. Terapia familiar

Conozca todas las teorías, domine todas las técnicas, pero a la hora de tocar un alma humana, sea apenas otra alma humana” C.G. Jung

El término suicidio proviene del latín moderno: “sui”: uno mismo y” cidium”: asociado al verbo “caedere”: matar. Matarse (a) uno mismo.

Tanto la “Organización Panamericana de la Salud” (OPS) como la “Organización Mundial de la Salud” (OMS) estiman que epidemiológicamente el suicidio se encuentra dentro de las tres primeras causas a nivel mundial de muertes. Su rango etario entre los 14 y 45 años. La cifra es altamente significativa, ya que a nivel mundial rondaría 1.600.000 hechos consumados denotando su exponencial aumento, siendo los jóvenes la población más vulnerable y de riesgo.

Dentro de la conducta suicida existe un continuo de manifestaciones tanto ideativas como conductuales: IDEACIÓN, PLANEAMIENTO, TENTATIVA, Y EL SUICIDIO YA CONSUMADO.

Al momento de la evaluación considerar los factores de riesgos

 Hombres más que mujeres.

 Los casados tienen menor riesgo que los que están sin pareja, (no se ha podido comprobar

si es porque están más felices o, por el sólo hecho de sentirse acompañados).

 Depresión (el riesgo aumenta entre la segunda y cuarta semana de una externalización)

 Esquizofrenia (atención en los primeros estadíos y las de comienzo temprano)

 Trastorno límite de la personalidad.

 Trastorno Narcisista de la personalidad.

 Trastorno Antisocial de la personalidad.

 Trastorno Bipolar.(en la fase depresiva)

 Trastorno problemático por abuso de sustancia (mayormente en período de abstinencia)

 Patología dual

 Historia familiar con antecedentes de abuso.

 Historia familiar con antecedentes de suicidio.

 Historia familiar con antecedentes de abuso de sustancia.

 Historia familiar con antecedentes de enfermedades mentales.

 Presencia de dolor o falta de salud.

 Ideas o creencias religiosas y/o populares que avalen la idea.

 Altas psiquiátricas. El riesgo es más elevado entre la primera y segunda semana después

de haber sido externado.

 Eventos estresantes como: pérdida de un familiar, problemas económicos, relaciones conflictivas, inconvenientes en el ámbito educativo, laboral, legales. Volver de una guerra, exposición al suicidio por los medios de comunicación quienes al transmitir lo acontecido, no debieran contribuir a que se repita (por ej. Mostrando al suicida como un héroe).

Factores protectores

 Aceptación de la familia.

 Autoestima.

 Sentido de pertenencia social, comunitario.

Considerar e indagar acerca de síntomas y signos de alerta y/o peligro

 Amenaza de lesiones o suicidio.

 Hablar sobre deseos de lesiones o suicidio.

 Búsqueda de medios para lograr lo anterior: pastillas, armas, etc.

 Escribir sobre muerte, suicidio, etc. que superen la normalidad.

 Conductas de desapego.

 Conductas que impliquen regalar objetos o animales muy queridos.

 Publicaciones sobre ideación suicida en medios de comunicación masiva (redes sociales, medios de comunicación, internet.).

 Consumo de sustancias.

 Desesperanza.

 Retraimiento.

 Tristeza.

 Enojo.

 Ideación suicida

 Negligencia.

 Abatimiento.

 Ansiedad.

 Cambios de humor.

Diferentes puntos de intervención

 Medidas de intervención a nivel macro: políticas públicas de salud.

 Que los profesionales de salud (psiquiatras, psicólogos, médicos) realicen un screening

sobre suicidios e ideas suicidas.

 En personas que han estado en situación de riesgo.

 Las intervenciones pueden ser breves, ambulatorias, familiar, individual, internación.

 Si el suicido se ha llevado a cabo, se puede trabajar con la familia y la comunidad sobre lo

sucedido.

Como agentes de salud mantenernos en permanente trabajo inter y transdisciplinario, para realizar políticas sanitarias de psicoeducación, acompañamiento y divulgación científica acerca de cómo prevenir e intervenir en situaciones de crisis.

Es bajo el porcentaje de suicidios que se llevan a cabo sin aviso previo

Las intervenciones se realizan de menor a mayor intensidad considerando el estado físico, mental y emocional del sujeto.

Para ejemplificar brevemente, el cuestionario podría ser:

  • ¿Alguna vez pensante o sentiste ganas de morir?
  • ¿Lo has intentado?
  • ¿Te matarías ahora?
  • ¿Cómo lo harías?
  • Amplificación del síntoma
  • Sólo vamos a usar la técnica si el paciente minimiza la cantidad de veces que intentó suicidarse.
  • Cuántas horas por día piensa en suicidarse: 2 hs, 3 hs., 10 hs., todo el día.
  • Es más efectivo que preguntarle cuántas veces por día piensas en matarte.

Deben tomarse en serio todas las amenazas de autolesión y autoagresión. La mayoría de las personas que intentan suicidarse son ambivalentes y no buscan la muerte, conductas frecuentes en personas con Trastorno Límite de Personalidad, y Trastorno antisocial de la personalidad, producto de un yo inmaduro y pueril. Sin embargo, en ocasiones debido a los daños infligidos, terminan muertos.