¿SER COMUNIDAD O RELACIONARSE COMUNITARIAMENTE? PARTE III

Finalmente, en esta tercera parte, desarrollaré mi tesis respecto de cómo los aspectos de la gramática histórica y la historiografía podrían ser de ayuda en la formación más clara del concepto de comunidad.

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Psicologia Comunitaria

En otra palabras, si la Antigüedad, y el análisis histórico de partes de su lenguaje, puede echar más luz para la comprensión de lo que es una comunidad, de un modo más directo o intuitivo. Quiero decir, si de alguna manera estos análisis nos llevan a entender más cabalmente el sentido efectivo de lo que es estar/vivir en comunidad.

A estos efectos me dirigiré a los griegos, al helénico más tradicional. En esta
lengua o proto-lengua, si bien no se ha reconocido la expresión comunidad, la expresión κοινὴ, que transliterada el alfabeto latino queda koiné, que procede del adjetivo koinós, sea una expresión relativa al uso o modo de una lengua común, adoptada por los griegos en el periodo alejandrino; o sea en la época que le siguió a las conquistas de Alejandro Magno, periodo en que se formó, a partir de la reducción de los varios dialectos griegos más extendidos, mayormente derivada del ático, y menos del jónico y dórico, etc. una lengua unificada. Esto es, en los distintos pueblos helénicos y que luego dio lugar al griego moderno. Koiné es una forma femenina del adjetivo koinós, e indica “lo común a o en”. Y que, en efecto, sirvió de vehículo común para la interacción en todo el oriente del mediterráneo, en aquel entonces. Es decir, facilitó la comunicación, el comercio, así como otros procesos que tienen lugar entre las personas y no en las personas. Además, el griego que se habló en el imperio romano, en la parte oriental, fue éste. Koiné viene de kom, que significa estar junto o cerca de… Como así también indica interés público o asuntos de Estado o un asunto oficial, o sea asuntos de interés compartido.

La idea de Koiné entonces es la de unificación, de unidad en la palabra, de hablar los mismos nombres, de decir igual y en última instancia pensar parecido, dado el vínculo que existe entre lenguaje y pensamiento o habla y pensamiento. La idea es reducir la diversidad en una unidad de habla, y en muchísima menos escala, escritura obviamente. La importante acá fue el habla dado la época histórica. De ahí puede deducirse lo relevante del verbum, de la verbalización.

Por otro lado, y actualmente en el griego moderno sí existe la palabra comunidad y de hecho, y ¿adivinen cómo se forma? Con el prefijo Κοιν + ότητα, lo que transliterado al alfabeto latino quedaría en koinótita. Sin embargo, existía en la antigüedad de la lengua griega la expresión ἐκκλησία, que transliterado al latín tomó la forma de Ecclesia y que durante el inicio del cristianismo, mayormente en el periodo medieval, refería a una comunidad de fieles y al lugar de congregación de éstos. Obviamente esta palabra dio lugar a la palabra española iglesia. No obstante, en griego ἐκκλησία – ecclesia, refería a una asamblea de ciudadanos, varones obviamente; es decir, a algo popular que implicaba regularmente el celebrar y el reunir personas dispersas para comunicar algo de interés común; lo que a su vez implicaba que los ciudadanos participaran, todos, en ella elevando su voz y voto, en una suerte de horizontalidad o de vínculos más simétricos.

ἐκκλησία proviene de ἔκκλητος –eccletos- y que significa “convocado” en español, aunque en latín expresa la idea de un “llamado junto a otro”, a diferencia de ἔθνος, -ethnos- (en español etno) que indica asociación humana con un propósito, mayormente bélico, como grupo o formación o tropa; aunque también, pero menos frecuentemente, nación. En Demócrito -un filósofo presocrático- ἔθνος aparece un uso que refiere a la primera organización humana, tras los hombres primitivos; familia es una acepción que también se acepta, aunque en grado bajo por ἔθνος.

Bien por el lado del latín, sobre todo o mayormente aquel perteneciente al periodo de las prácticas románicas del Siglo I, después de Cristo, sabemos que la palabra comunidad existía y esta es: commūnitās, palabra que puede descomponerse en dos afijos: comm, un prefijo y ūnio, un prefijo y sufijo. Ūnio cuando funciona gramaticalmente como prefijo, permite formar palabras tales como: Ūnitas, Ūniter y Ūnitio, (unidad de sentimientos, unidamente o haciendo uno solo, unión o re-unión, respectivamente), pues ūnio, como verbo transitivo, indica la acción de reunir, ligar o de dar unidad a algo, o incluso unificar también debería aceptarse. También significa el número uno o sea el principio de algo. Por otro lado, committo, otro verbo transitivo, indica unir, juntar, reunir partes o incluso confiar o dar confianza. Commisceo, por su parte indica mezclar o unir elementos sueltos o partes elementales. Y commonitiō, refiere a la acción de hacerle recordar a otro algo, conmemorar o hacer monumentos. Communicātio es comunicar o participar y cómo figura retórica indica el pedido de opinión a otras personas u oyentes. En la misma línea, commūnicō indica el compartir y commūnis, común o público, algo de todas las personas o una posesión en común. Commūnio se traduce también por comunidad algunas veces, o por la participación en común y además en el latín medieval indicaba la comunión en misa.

Commūnitās se traduce por directamente por comunidad, Estado o carácter común de los ciudadanos, sociabilidad o instinto social (algo así como gregarismo o pulsión social). Mūnio (com-m-ūnio) en el latín imperial estaba fuertemente asociado al trabajo manual en común, como la construcción de un edificio, por ejemplo, o una obra colectiva; sería algo así como “fusión de manos en una tarea común”, aunque mano sea manus en latín; también significaba municiones, ese conjunto de no sé si habría balas, no creo porque no había pólvora asumo, pero de perdigones, no sé cuáles serían…estar munido significaba tener una colección de cosas iguales para el combate.

Lo más importante acá es la idea de la fuerza que poseen estos afijos, que señalaba antes, comm y ūnio y el sustantivo koiné, para que así se acceda a como los antiguos (los greco-romanos) pensaban la forma de acción común o colectiva y lo importante que era para éstos dicha práctica. Recuerden que el Imperio Romano fue, valga la redundancia, un imperio y el desarrollo de Grecia ha sido la cuna de la civilización y el pensamiento racional.

Creo que estas partículas y formas gramaticales transmiten la sensación de estar juntos, de hacer junto a otros, de sentirse parte y ser parte que es el auténtico compartir, a la vez de ser partícipe, partes que forman un todo, como también de otra palabra derivada del latín que es impartir: Dar desde uno mismo (in) a otros algo, un conocimiento, una idea, un favor, etc. Esta idea tan fuerte de unidad, de un todo común diferente a otros, sean estos otros, otros todos comunes o personas aisladas. Esta cuestión de tener voz y voto igualitario, de co-laborar en común para que algo se dé u ocurra o tenga lugar y fíjense no se está diciendo en ningún momento que lo individual se funda o se elimina, o que sea algo, vamos a decir, indeseable. Muy por el contrario, se trata de reforzar esta cuestión de ser parte en un todo unificado, en lograr unidad de habla, de decisión, de pensamiento, de sentir y de valorar recíprocamente algo…Aquella propiedad o res pública, como la salud (sanitas) y la educación (paideia), que al ser propiedad pública, son algo que refiere a un derecho para todas las personas, un derecho que no se puede quitar o privar…y que es resultado, a fin de cuentas, de una puesta en marcha en común o de muchos micro procesos de relaciones humanas.

Yo creo que estos son efectivamente los sentidos que remiten en última instancia a todos los procesos por medio de los cuales uno concibe a una comunidad o por defecto, reconoce que no está frente a ninguna (comunidad)…Yo creo que hay comunidad cuando hay unidad, sentir común, pensar parecido, actuar similarmente, tener derecho a expresarse libremente y que la voz de cada persona tenga el mismo valor que el de otra.

Por: Lucas H. Seoane. – UBA. UB. FFyL