Príncipes del manicomio

Por: Franco Actis Groso

El intercambio de conocimientos con respecto a la salud mental imprime, al menos en principio, algún tipo de inquietud con respecto al modo en el que vivimos.
Las personas que se preguntan qué relación tienen con sus enojos, angustias y vínculos, también poseen la disposición necesaria para transformar lo que pueden considerar “una vida miserable, en un infortunio cotidiano”. Por tanto, sin disposición, no hay posibilidad de una perspectiva distinta.
Encarnarnos en un programa, es decir, teorizar nuestra historia en relación con los temas que se hablan en Príncipes del Manicomio, despierta preguntas. ¿Y sí, en esto que hago, me parezco a mi viejo? ¿Me estaré boicoteando por este tema que hablan?

El programa “Príncipes del manicomio” comenzó el 13 de septiembre, a las 20 horas, y durante una hora intercambiamos opiniones sobre dos temas: porqué en la vida, en ocasiones, se buscan situaciones que generan dolor, como si fuera el pago de un boleto de un tren que va a chocar; y las acciones a seguir para prevenir suicidios, pero también la posvención del suicidio (el trabajo con la familia y entorno). En total, fue visto por 200 personas.

En estos tiempos de soledad, se premia al egoísmo. Y es importante consolidar un espacio que no adhiera a ese ideal. Que piense las determinaciones e importancia de los lazos.
Vivimos preocupados por si las cosas suman, y suman si se adecuan a lo que nosotros pretendemos. En vez de enriquecernos de la diferencia. Y así, cada vez, estamos más solos.

Este es uno de los temas del segundo programa, el otro es, la violencia de los diagnósticos.
Por último, esta semana, volveremos a abrir las preguntas en el Instagram @principesdelmanicomio para visualizar más temáticas de interés. Ese fue el error de tipeo del diario en la iniciación del programa, en lugar de “responder consultas en vivo”, se trata de abordar temas en directo. No algo específico, sino una conflictiva general. Y aunque al proponer una generalización, estén los y las que dicen que se olvida “el caso por caso” ¿Cómo distinguir un objeto de otro, sin una palabra común?