DE LOS PECADOS CAPITALES A LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD (II)

Por: Lic. Gervasini Diego (Uruguay)

MIS APETITOS SON INSASIABLES…”

EL PECADO DE LA GULA.

La Gula según la autora es uno de los pecados más actuales, considerándolo por la gran cantidad de sujetos con trastornos en la alimentación (López, 2001). Para los elásticos se refería al consumo excesivo de alimentos, que no debían a un apetito que motivara, sino por el mismo placer de comer, o de consumir cualquier sustancia que satisficiera al pecador (Martí, 2013).

El Trastorno Límite de la Personalidad, también llamado Trastorno Fronterizo o Trastorno Bordeline de la Personalidad, es el que la autora encontró más adecuado a este pecado capital (López, 2001). En el artículo se hace mención de otros comportamientos patológicos que pueden asemejarse al pecado, como por ejemplo el comprador compulsivo, mencionando que para los escolásticos el desorden en el control de los apetitos es el que activa a este pecado (López, 2001).

El Dr. Otto Kernberg en su obra “Desordenes Fronterizos y Narcisismo Patológico” (1979), habla un capítulo entero sobre “La vivencia subjetiva del vacío” (Kernberg, 1979, p. 194-200). En este capítulo hace referencia a una sensación que vive crónicamente el paciente que tiene una organización de la personalidad fronteriza, por la cual debe estar en constante llenado de ese vacío, sea por medio de relaciones interpersonales, sustancias, situaciones de riesgo entre otras satisfactores (Kernberg, 1979). El apetito patológico de los escolásticos, generado por esta vivencia de vacío, hace aparecer una voracidad hacia el entorno, tratando de integrar lo más que puede hacia su interior.

El sujeto con este trastorno presenta una inestabilidad en las relaciones interpersonales, al igual que una deteriorada percepción de sí mismos. Fallas en el área afectiva y son sujetos muy impulsivos, que según el DSM-IV-TR (AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION, 2002), se empiezan a manifestar estas conductas a principios de la edad adulta, apareciendo cinco o más criterios de los siguientes: Excesivo esfuerzo para evitar abandono, sea este real o imaginario. Idealizan o devalúan constantemente sus relaciones interpersonales. Alteración a nivel de la identidad. Son impulsivos al nivel de hacerse daño en áreas como lo económico, lo sexual, el consumo de sustancias, alimenticia, entre otras. Autoagresividad. Afectivamente inestables. Dificultad en controlar la ira. Ideación paranoide transitoria.

Incluso Millon & Davis (1998) colocan a los sujetos con este trastorno con el patrón inestable. Estos pacientes presentan “un patrón duradero de funcionamiento alterado que se estabiliza durante un considerable período de tiempo” (Millon & Davis, 1998, p. 672).

Para la autora dicha inestabilidad de este trastorno, acompañado de un apetito insaciable relacionado a su vivencia de vacío, hacen que sean sujetos que constantemente estén incorporando su exterior, para llenar su interior (López, 2001).

Deseando calmar la angustia y soledad permanente en la que estaban los sujetos de la Edad Media, los portadores de este pecado iban consumiendo su exterior. El alimento exterior, al poco tiempo de ser administrado al yo, es considerado por el mismo como el objeto persecutorio, el cual después se busca sacar del interior, generando así los comportamientos autodestructivos de estos sujetos (López, 2001).

A su vez la autora encuentra en que estos sujetos pecadores son percibidos por los Escolásticos con una regresión a los placeres primario, al igual que López León encuentra en el Trastorno Límite de la personalidad hay una regresión a niveles de la fase oral del sujeto (López, 2001).

MIRA COMO ME PONES…”

EL PECADO DE LA IRA.

La Ira es el pecado en que encontramos un sentimiento descontrolado de odio y enfado, adoptando una visión de la verdad conforme a sus deseos, para llevar venganza hacia otro que le genero tal enojo (Martí, 2013). Los Escolásticos lo entendían como un apetito que no atendía a la razón, describiéndola como una locura breve, que les guardaba rencor hasta el momento de poder efectuar su venganza contra los traidores (López, 2001).

El Trastorno de la Personalidad que la autora menciona que porta este pecado es el Trastorno Antisocial (López, 2001).

Para el DSM-IV-TR (AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION, 2002) en estos sujetos existe un desprecio y violación de derechos de los demás constantes desde los 15 años de edad, así como tres o más de los siguientes criterios: Fracaso en la adaptación de normas. Deshonestidad o mitomanía. Impulsivos, incapaces de proyectarse a un futuro. Irritables y agresivos. Desinterés por la seguridad tanto del sujeto como de otros. Irresponsables en sus obligaciones. Falta de remordimiento o falta de empatía.

Millon & Davis (1998) acompañan a este trastorno con el patrón fanfarrón. Personalidades que se centran en sí mismas, se sienten seguras de sus actos mencionando que solo un grupo de estos son los que entran en conflicto con la ley. Otra parte del grupo son “elogiados y reforzados en nuestra sociedad competitiva, en la que el individualismo se considera un atributo necesario para la supervivencia” (Millon & Davis, 1998, p. 447). Por lo tanto en donde nace el sentimiento de dependencia hacia otro sujeto, este será odiado y se instalará el sentimiento de agresividad contra el mismo.

La autora hace referencia de los pensamientos de los escolásticos al llevar este sentimiento permanente en estos sujetos hasta convertirlo en uno de los vicios. Que posteriormente la psicopatología tomaría como sujetos con insania moral o carentes de sentimientos morales y naturales (López, 2001).

DEJAME SOLO QUE ESTOY BIEN…”

EL PECADO DE LA PEREZA.

La Pereza muestra una actitud negativa ante obligaciones tanto espirituales como cualquier responsabilidad inherente al humano, haciendo al sujeto incapaz de reconocer su existencia en el mundo (Martí, 2013). La autora menciona que al principio fue la Acedia, la cual posteriormente los Escolásticos nombrarían pereza, siendo esta la falta de iniciativa ante todas las acciones, incluso el de cumplir con los mandamientos de Dios (López, 2001).

El Trastorno de Personalidad que la autora encontró correspondiente a este pecado es el sujeto que tiene Trastorno Esquizoide de la personalidad (López, 2001).

El Trastorno de Personalidad Esquizoide para el DSM-IV-TR (AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION, 2002) se encuentra dentro de un parámetro de distanciamiento de las relaciones sociales, restringe su expresión emocional dentro de lo interpersonal, comenzando a manifestarse a comienzos de la edad adulta, cumpliendo cuatro o más de estos criterios: No desean ni disfrutan de relacionarse en sociedad. Seleccionan actividades solitarias. Escases en experiencias e interés en relaciones sexuales. Pocas a nulas actividades de las cuales puedan sentir placer. No presentan amistades íntimas fuera de la familia. Indiferentes ante halagos o críticas. Frialdad emocional. Distanciamiento o aplanamiento en lo afectivo.

Para los autores Millon & Davis (1998) estos sujetos presentan el patrón social. Considerado como uno de los más patológicos por estos autores, incapaces de sentir placer, aparentando una “incapacidad fundamental para sentir afecto (…) aburridos en las relaciones sociales, sus vidas parecen grises y monótonas” (Millon & Davis, 1998, p. 230).

La autora menciona que para los sujetos incapaces de mostrar interés ante lo social, dejando toda actividad e iniciativa por el prójimo, les hizo manifestar a los escolásticos que su falta de actividad se debía a su poca adherencia a Dios y a sus fieles, en vez de pensar en la propia indiferencia y frialdad afectiva que estos presentan (López, 2001).

CONCLUSIÓN.

Es interesante el trabajo realizado por la autora, haciendo un pasaje de las distintas visiones de salud-enfermedad. Arma un paralelismo entre los conceptos de los pecados, que eran controlados por los demonios dentro del cuerpo del sujeto, a la psicopatología moderna y encuentra las similitudes que existen entre esos relatos de los escolásticos y su visión, a los profesionales de la salud mental de nuestros días.

La Soberbia encontrada como criterio clínico para el Trastorno Narcisista. La inclusión del otro en el acto de la Envidia y la proyección en un otro del Trastorno Paranoide. Los rituales de conteo y el temor a quedar en la miseria que aparece como criterio en el Trastorno Obsesivo-Compulsivo que se ve a su vez en el pecado de la Avaricia. Un deseo carnal sexual en la Lujuria, tomado por el Trastorno Histriónico para manipular y seducir el prójimo y mantenerlo a la merced de los deseos. Un apetito incontrolable en la Gula se encuentra en los intentos fallidos de llenar una vivencia subjetiva de vacío presente en los sujetos con Trastorno de Personalidad Límite. El sentimiento de Ira contenido y manifestado de distintas maneras en los sujetos con Trastornos Antisocial. Y un existir inmóvil al cambio y al entorno de la Pereza, puesta en el Trastorno Esquizoide, el cual prefiere actividades en solitario y con la menor interacción social.

La autora nos permitió pensar en que los conceptos del pasado nos permitieron a construir las teorías de hoy, las cuales seguirán en evolución y serán modificadas en el futuro en base a las nuevas investigaciones, que se hacen en el día a día de la salud mental.

REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA:

AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION. (2002). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales DSM-IV-TR. Barcelona: Masson.

Azpiroz, M. & Prieto, G. (2008). Trastornos de la Personalidad. Montevideo: Psicolibros Waslala.

Kernberg, O. (1979). Desordenes Fronterizos y Narcisismo Patológico. Buenos Aires: Editorial Paidos.

López, C. (2001) De los siete pecados capitales a los trastornos de personalidad. PSIQUIATRIA.COM. Recuperado de: http://www.psiquiatria.com/tr_personalidad_y_habitos/de-los-siete-pecados-capitales-a-los-trastornos-de-personalidad/#

Martí, M. (2013) Cuáles son los siete pecados capitales. UNCOMO. Recuperado de: http://educacion.uncomo.com/articulo/cuales-son-los-siete-pecados-capitales-20801.html

Millon, T. & Davis, R. (1998) Trastornos de la Personalidad. Más allá del DSM-IV. Barcelona: Masson.