La muerte de un hijo

Un dolor indescriptible una pérdida que desgarra el alma cuando la muerte en cualquiera de sus formas te lleva un hijo.

Fue esperado, quería verlo crecer, que le diera vida a sus propios sueños, quería que fuera libre, que eligiera sus colores, que desplegara sus alas y poder ver tan bella creación de Dios, de la vida o el universo pararse, caminar, volar y acompañarlo en sus vuelos.

De repente todo se oscurece el dolor oprime el pecho se apagan las voces y no existen palabras que puedan consolar.

¿Cómo fue qué pasó?¿Por qué él?. Un accidente, la droga, un disparo, murió en el vientre, nunca abrió sus ojos, ¿por qué?.

La cabeza se llena de preguntas y el alma de dolor. Nos cuesta aceptar lo inesperado, lo inexplicable, teorías muchas, pero pocas certezas. ¿Por qué las necesitamos? ¿por qué nos cuesta aceptar que esos dolores tan grandes también son parte de vivir y ser simplemente seres humanos?

No controlamos todo, creo que casi nada. Les invito a usar ese dolor para construir el sueño de amor nuestro y de ese ser pequeño o grande, que vivió o nunca lo hizo, pero que igual amamos, sublimemos ese dolor en amor a la vida misma, en un amor que haga digna su memoria.

Amor que construye, que avanza tan grande que pueda dar vida a otros, a sueños, proyectos, hijos.

No hablo de olvido, hablo de amor que abraza la vida y la dignifica.

Dra Patricia Raimundo. Psiquiatra-Legista MP 62951 MN 158734
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