HABLEMOS DE SUICIDIO (Parte 2)

Lic. Claudia Dal Conzo. Psicóloga clínica. Especializaciones: Terapia cognitiva integrativa. Terapia familiar

Mitos populares

“No hay que preguntarle al paciente sobre suicidio porque ello hará que lo hagamos pensar en el mismo y lo lleve a cabo”. No es verdad, si no preguntamos tal vez nunca lo sepamos y por lo tanto no tendremos oportunidad de intervenir.

“El que se va a suicidar, no contestará con la verdad”

Hay algunas razones por las cuales el paciente puede mentirnos. Suelen estar relacionadas a su disgusto ante la certeza de una internación, vergüenza, etc.

Si el “No” que responde, no nos parece honesto tenemos que:

1- Mostrarse accesible explicándole que en su situación muchas otras personas piensan en suicidarse. Es muy probable que ante esta inferencia el paciente piense que no es el único, y por lo tanto se anime a contar lo que le acontece.

2- Intervención en la vergüenza: el profesional debe realizar la pregunta desde un lugar empático. Es importante utilizar el término “matarte” y no “suicidarte”, ya que el paciente piensa en “matarse” y no en “suicidarse”.

Si, de Suicidio hay que hablar. Sin temores ni rodeos. Las preguntas deben ser claras y precisas cuando consideramos que estamos ante una persona con riesgo cierto e inminente de riesgo de vida.

Cuando el paciente expresa: SI

1- Intentar ajustándonos a la realidad e intensidad emocional del paciente, crear una película, historicidad verbal.

2- El clínico debe ir directamente pero sutilmente a los detalles de las situaciones.

3- Conocer los incidentes de comportamientos tales como: cuántas píldoras tomó, qué hizo después, etc.

4- Explorar el material tabú

a- De qué otras maneras ha intentado suicidarse. (pegándose un tiro, lastimándose, tirándose bajo un tren, etc.) Es necesario continuar indagando, averiguando y no quedarnos ante la primera opción que “nos presenta”

b- Si es por sustancias, preguntar directamente con cuales lo intentó.

Planificación de la seguridad

Es para pacientes que llegan a la guardia. No solamente en situaciones de crisis. Tenemos que hacer algo por la seguridad de la persona. Debemos ser conscientes que tal vez sea la única situación en que se acerque y, que no concurra al turno de la semana siguiente. También es importante tener claro que siempre existe un potencial de riesgo cuando se retire del nosocomio. De allí la importancia de intervenir en el momento.

Técnicas para usar en estos casos.

Es un proceso colaborativo entre el profesional y paciente.

El plan de seguridad puede ser a corto o largo plazo.

1- Dialogar con la persona y ver/reconocer sus señales de alarma.

2- Que puedan tener recursos por ellos mismos antes de llamar a otra persona. Se refiere a estrategias de afrontamientos, recurrir a estrategias de afrontamiento que le han sido útiles a pacientes recidivantes.

3- A qué persona significativa podría contactar para que lo ayude. Recordar que en ocasiones la ideación es fluctuante. De allí la importancia de ir “tejiendo, ambos, una red de contención.

5- Si no tiene, o por lo menos cree no tener red de sostén, se le pregunta a quién llamaría. (Ambulancia, médico, psicólogo, etc.)

El plan de seguridad no va a ser sustituto del tratamiento correspondiente.

Qué hacer/decir cuando nos llama un paciente en plena crisis

Evaluación del riesgo.

Si tiene un plan, cuál, cuándo, en cuánto tiempo piensa hacerlo.

Preguntar por qué se quiere morir.

Se parte de la premisa que la persona está ambivalente. Una parte quiere morir y otra no, caso contrario no llamaría.

Cuando expresa sus razones para querer morir, hacer hincapié sobre los motivos por los cuales no lo haría y fortalecerlo en ello Elementos cognitivos que se tienen en cuenta en la intervención

Resolución de problemas.

Técnicas de afrontamiento.

Es importante tener en cuenta que la depresión, bipolaridad, etc. pueden ser la base. En ese caso primero hay que tratar la disfunción.

Muchas veces no encontramos con pacientes con muchos factores de riesgos y con pocos factores protectores, allí la intervención debe ser más urgente.

El suicidio debe dejar de silenciarse. Es preciso tomar recaudos mediante implementación de políticas en salud como así también sociales y culturales que contribuyan a no estigmatizar a las enfermedades mentales, agentes de salud mental y dispositivos de internación. Sin embargo, para llevarlo a cabo es imprescindible realizar mejoras edilicias, capacitación permanente de los profesionales, que los internos tengan actividades donde puedan socializar, salir de su encierro interior, actividades recreativas, de estimulación, trato humanizado sin determinantes preconcebidas ni lineales, porque como expresó C. Bernald “No hay enfermedades sino enfermos”

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http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1729-519X2016000100011 Revista habanera de ciencias médicas, versión on line.Vol.15, n°1: “Mortalidad por suicidio, factores de riesgos y protectores (2016) . Vista el 25-02-2020