El trastorno limítrofe de la personalidad, su tratamiento psicofarmacológico y la capacidad de conducir vehículos.

Análisis de un caso

Es harto sabido que el índice de morbimortalidad en accidentes viales en nuestro país, por desgracia se encuentra en uno de los primeros en el ranking mundial.

Entre tantas causas que existen, el factor humano, es una de las principales. Por eso, en la Ciudad de Buenos Aires (CABA) se han reglamentado finamente los requisitos para determinar la aptitud de conducir vehículos, en consonancia con el gobierno nacional, hasta hace poco.

Uno de los ítems tomados en cuenta, para determinar la ineptitud, es el diagnóstico de trastornos de la personalidad tales como el antisocial y el limítrofe en los requirientes del registro de conductores.

Los otros tipos de trastornos de la personalidad se evalúan caso a caso, siempre por lo dispuesto en el protocolo de aptitud de conducción de vehículos del gobierno de la CABA.

Otro impedimento es el encontrarse bajo tratamiento en forma prolongada con psicotrópicos indicados por un efector de salud, en éste caso un médico psiquiatra.

Pero, siempre se puede alterar el normal funcionamiento del sistema, recurriendo a tecnicismos que pueden terminar, en forma excepcional, en contrariedades manifiestas.

Presentación del caso

Durante el año 2019 se presentó un amparo judicial en el Fuero Contencioso y Administrativo (CAyT) del Poder Judicial de la CABA, en donde una amparista había sido considerada no apta, para el otorgamiento de su licencia de conducir, por la Dirección General de Conductores de la CABA.

La misma refirió antecedentes de atención psiquiátrica y que se encontraba medicada con con psicofármacos.

Llevó a cabo el reclamo administrativo y cuando se agotó ésa instancia, solicitó una medida de amparo, para que se otorgue su licencia de conducir.

Este pedido se basó en una certificación de su médico psiquiatra, el cual aseveraba que su paciente estaba dada de alta, pero debía continuar con su tratamiento psicofarmacológico.

La primera medida judicial que se adoptó es la evaluación psicológica de la amparista, la cual ratificó el diagnóstico de trastorno limítrofe y que se encontraba en condiciones de conducir vehículos.

No nos debemos olvidar que la reglamentación vigente considera no apto la persona que padece dicho trastorno. Asimismo, la perito psicóloga, aclara que la amparista se encontraba en tratamiento psicofarmacológico, no pudiendo expedirse en cuanto a ese tópico, por no ser incumbencia de su disciplina.

Se solicita una peritación psiquiátrica forense, y antes de emitir dictamen, se solicitó la documental médica obrante en autos con informe actualizado de su médico tratante, que incluya su esquema terapéutico actual con el nombre comercial de los psicofármacos indicados por el mismo.

Una vez recibido todo el material, se procedió a su análisis médico legal y se emitió el siguiente informe. Está demás decir que se omitió todo dato identificatorio de las partes involucradas:

Informe cuestionado: En cumplimiento de lo solicitado oportunamente, se da contestación a lo requerido, de la siguiente forma:

En la documental médica aportada en autos, se da cuenta en diversas certificaciones médicas, tanto en los (2) dos volúmenes de la historia clínica de la Sra. XXX, las distintas evaluaciones psiquiátricas y psicológicas de larga data y de las recientes.

Las mismas apuntan a un diagnóstico de trastorno limítrofe de la personalidad en comorbilidad, con un trastorno alimentario, de al menos 4 años a la fecha.

A fjs. — obra la última certificación de su actual médico tratante, en donde explicita que la Sra. XXX ha sido dada de alta con fecha del 13 de diciembre de 2018, pero aclara que continúa con tratamiento psicofarmacológico que consta de Carbonato de Litio 900 mg/d y Divalproato de Sodio 250 mg/d. Es decir que no se sabe si a la misma se le ha sido otorgada su alta definitiva ó que la misma padecería de un trastorno psíquico crónico.

Por la indicación de la continuidad del tratamiento psicofarmacológico, se puede inferir que la segunda hipótesis resultaría ser la más plausible.

Por lo descripto en el informe de fjs —, se representaría un estado psíquico óptimo, con todas las funciones mentales conservadas. Pero se desconoce si es por un restablecimiento ad integrum del trastorno que padeció hasta el 13 de diciembre de 2018 ó si se ha logrado dicho restablecimiento merced al tratamiento que actualmente cumplimentaría.

Asimismo se ha afirmado en dicho informe, que la medicación psicofarmacológica indicada, no afectaría la capacidad de conducción vehicular.

A tal efecto, se ha llevado a cabo una consulta en la base de datos de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), resultando la misma en las disposiciones N° 8123 del 2 de diciembre de 2014, con respecto al proyecto de prospecto para el uso del Carbonato de litio de la marca indicada en el escrito de fjs. — y la Disposición N° 2580 de fecha 5 de marzo de 2017, con respecto al proyecto de prospecto para el uso del uso del Divalproato de Sodio, también de la marca mencionada en el mismo certificado de fjs. —.

En lo que se refiere al prospecto de la marca comercial Ceglutión®, advierte sobre la conducción y uso de máquinas, especificando la dificultad que puede producir dicha droga con la conducción de vehículos.

En lo que se refiere al prospecto de la marca comercial Valcote®, en el apartado información para los pacientes, se advierte sobre el uso de dicha medicación y la conducción de vehículos, máxime con la asociación de consumo concomitante de alcohol.

Se debe descartar de plano, que el médico tratante de la Sra XXX, (al ser especialista en la materia), haya pasado por alto éstas recomendaciones de la industria farmacéutica y la conducción de vehículos, merituando a conciencia su indicación y la redacción de sus informes obrantes en autos, teniendo en cuenta la importancia médico legal que ellos generan.

Concluyendo, se puede decir que nos encontramos con una persona que padecería de un trastorno limítrofe de la personalidad (el cual es limitante en la aptitud de conducción de vehículos, según reza el reglamento de aptitud para la conducción de vehículos de la Dirección General de Conductores de la CABA. Obrante a fjs. —-.), en comorbilidad con un trastorno alimentario, que no se certificó aún su alta definitiva y que cumple un tratamiento psicofarmacológico con drogas que afectan la aptitud de conducir vehículos.

Ante éstas circunstancias, se puede decir al menos, que la habilidad de conducción de vehículos de la Sra. XXX, se encuentra en desventaja frente a otras personas que no padecen de dicho trastorno y que no requieran un tratamiento psicofarmacológico con medicación que altere la capacidad de la conducción de automóviles.

Se remite adjunto, copias de las disposiciones de la ANMAT mencionadas en el presente informe.

La impugnación

La amparista impugna el dictamen, alegando que su médico tratante le había otorgado su alta (pese a continuar siendo medicada) que nunca había sido evaluada personalmente por el médico forense (medida dictada por disposición del propio Juez a cargo) y habiendo aclarado que se trataba únicamente de una ampliación del informe psicológico, en cuanto a la medicación indicada.

Se contestó dicha impugnación, en tiempo y forma, con el respaldo científico del análisis de las constancias médicas de autos, la actuación del médico tratante, la información de la industria farmacéutica y el uso de uno de los sentidos menos utilizados, como es el sentido común, enseñanza del maestro en Medicima Legal, Nerio Rojas desde hace casi 100 años

Fin del sainete criollo

Tanto como la amparista como del magistrado, no quedaron conformes con la explicación dada, éste resolvió:

  1. La desafectación de la Dirección de Medicina Forense de la CABA en ésa causa.
  2. Disponer la realización de un nuevo informe pericial que estará a cargo de un médico psiquiatra del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, a cuyo efecto requiérase a dicha casa de estudios que en el plazo de cinco (5) días de notificada designe un profesional a tal efecto, haciéndosele saber asimismo que dicho profesional deberá realizar su cometido en el lapso de quince (15) días y con arreglo a lo previsto en los artículos 363 a 386 del Código CAyT, dando acabada respuesta a los puntos de pericia determinados en el apartado 2 de fs.—.

Conclusión.

El padecer de una determinada forma de ser, que encaja perfectamente en un tipo categorial de trastorno en la conformación de su personalidad, per se no inhabilitaría de ciertos derechos personales. Pero en el estudio de caso a caso como éste, en que se agregan distintas variables (trastornos mentales y uso de medicación psicofarmacológica) ya es más fina la disquisición, y para eso debemos estar alertas.

Como se ha desarrollado, se demuestra palmariamente que administrar justicia, no es lo mismo que hacer justicia. Los caminos no son ciertamente directos a la verdad jurídica y uno como su labor intenta dar las herramientas médico científicas a quien las requiere.

Bibliografía consultada

  1. Delgado Bueno S. Psiquiatría Legal y Forense, edit Bosch Tomo V, año 2013
  2. Carrasco Gómez J. Tratado de Psiquiatría Legal y Forense 4° edición, edit. La Ley año 2010
  3. Galindo Menéndez A. Trastornos neuropsiquiátricos y accidentes de tráfico. Servicio de Psiquiatría. Hospital de León https://esteve.org/wp-content/uploads/2018/01/136687.pdf consultado el 24/9/20
  4. C. de las Cuevas Castresana et al. Enfermedad mental y seguridad vial Actas Esp Psiquiatr 2009;37(2):75-81
  5. Abdalla- Filho et al., Psiquiatría Forense de Taborda 3° edición edit. Artmed año 2016

Autor: Pablo Alejandro Burgueño