El Duelo para los niños y las niñas en contexto de Pandemia

El duelo es “una respuesta universal a una pérdida (o a una separación) a la que se enfrentan los seres humanos de todas las edades y de todas las culturas (…) Es algo personal y único y cada persona lo experimenta a su modo y manera. Sin embargo, produce reacciones humanas comunes. El duelo es una experiencia global, que afecta a la persona en su totalidad: en sus aspectos psicológicos, emotivos, mentales, sociales, físicos y espirituales. Pacheco (2003).

La pandemia por COVID-19 que ha sorprendido al mundo desde finales del 2019 enfrentó a los niños, a las niñas y a las personas adultas, abrupta y drásticamente a la muerte.

La medida sanitaria de aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPyO) decretada por los gobiernos de cada país, exigió a las familias permanecer dentro de sus hogares para protegerse y evitar el contagio de otras personas, mientras que las noticias atravesaban las pantallas con cifras que traducían la cantidad de contagiados y muertos a causa de este virus.

De ese modo, la muerte a la cual sólo se hacía referencia excepcionalmente en la vida cotidiana de las familias, invadió la realidad tiñéndola de incertidumbre, y cierto temor.

Paradójicamente, la muerte es parte del ciclo de la vida, inevitable e irreversible… Es una de las pocas certezas que tenemos y sin embargo, de ella no se habla, se sostiene como un tema tabú en los hogares e instituciones educativas, silenciada y ocultada ante los ojos de niños y niñas.

Sin embargo, no existen posibilidades de evitar el dolor, la muerte de un ser querido será un acontecimiento doloroso que estará presente para toda la vida, pudiendo resultar más difícil aún, cuando el niño o la niña, no sabe lo que es la muerte, no comprende lo que ha ocurrido o tiene ideas distorsionadas producto de sus fantasías.

Por este motivo la pedagogía de la muerte (Magaña, 2016) se constituye como un recurso fundamental para el desarrollo pleno y saludable de niños y niñas incluyéndolo como un tema más entre otros en las conversaciones de la vida cotidiana, a fin de brindar información que les permita comenzar a representarse la muerte y de este modo estar mejor preparados en caso de tener que afrontar la pérdida de un ser querido.

Contar con la información adecuada les permitirá a los niños y a las niñas atravesar el proceso de duelo, expresando sus emociones, pidiendo ayuda y planteando sus inquietudes con la confianza de saber que cuenta con adultos disponibles, capaces de escuchar, acompañar y contener, aún encontrándose atravesados por el inmenso dolor que también en ellos causa la muerte del ser querido.

Donzino (2006) plantea que “La primera premisa que nos imponen los casos, es que un niño en duelo está inmerso en un medio ambiente aquejado también por una pérdida. No es posible el duelo de un niño aislado, ni desligado de una historia.”

¿Cómo pueden promover los adultos el desarrollo de estrategias de afrontamiento en niños y niñas?

  • Mostrándose disponibles
  • Manteniendo una actitud de acompañamiento
  • Demostrando comprender lo que puede estar sintiendo (empatía)
  • Escuchando atentamente lo que expresa a través de sus dichos y también de sus acciones
  • Ayudándolo a poner palabras al conjunto de emociones que lo invaden y confunden,
  • Respetando sus tiempos,
  • Preguntándole cómo se siente
  • Habilitando el diálogo
  • Brindando respuestas claras, sencillas y realistas a sus preguntas,
  • Evitando explicaciones simbólicas que puedan generar conexiones negativas entre conceptos (“se durmió”, “se fue de viaje”, “le dolía mucho la panza”, “está en una estrellita”) dado que en los/as niños/as prevalece la literalidad.
  • Interrumpiendo la conversación si él lo solicita
  • Permitiéndole estar un tiempo solo/a
  • Retomando lo antes posible las rutinas que mantenían previo a la muerte del familiar
  • Expresando las emociones propias (del adulto)
  • Acompañando las descargas de enojo para que se realicen de manera segura

Que el adulto deba ser fuerte frente al niño/a constituye una idea que continúa circulando actualmente en la sociedad, imprimiendo una sobreexigencia en cada adulto que sufre y privando al niño/a de poder expresar con libertad y confianza sus emociones.

Si en el hogar no se habla de la muerte ni de la persona fallecida o no se expresan las emociones, siguiendo ese ejemplo, el niño o la niña podrían interpretar que de esos temas en su casa, no se puede hablar, podría sentir que está mal hacerlo o que causaría dolor en quien lo escuchara…

Al respecto Aberastury (1973) plantea que las personas adultas “creen que el recuerdo y la palabra sobre el dolor causa más dolor, desconociendo que la falta de palabra a un dolor es lo que más duele (…) El niño, por su parte, “capta” que preguntar y querer saber hace sufrir al otro (y él no quiere que su único objeto se ponga mal) y, además, que el otro tampoco desea que él sufra por pensar en eso, por lo cual el niño debe callar”.

Este silencio, al igual que ocurre con las mentiras y las explicaciones falsas reviste potenciales consecuencias futuras, sociales, físicas y psicológicas que podrían dificultar el sano desarrollo del niño o la niña quien, tal como afirma Donzino (2006), independientemente de la representación que tenga de la muerte, puede percibir que una persona querida dejó de estar.

¿Quién debería informar al niño o la niña sobre la muerte de un ser querido?

La noticia que ese niño o niña va a recibir determinará un cambio significativo en su vida, le causará un profundo dolor y posiblemente haga que ese momento se conserve en la memoria por mucho tiempo acompañado por la sensación que que durante el mismo haya experimentado.

Por ello, es de fundamental importancia para promover un proceso de duelo saludable que la persona que vaya a transmitirle la noticia sea alguien cercano al niño/a, de su confianza, una persona que, a pesar de su propio dolor, pueda comprenderlo, abrazarlo y brindar una contención respetuosa que le permita expresarse, sentirse amado/a y acompañado/a pese a la pérdida acontecida.

El momento y el lugar para hablar con el niño o la niña, constituyen variables significativas que el adulto debe considerar a fin generar un espacio de afecto, seguridad y confianza.

Cada persona precisa de un tiempo y una forma concreta de sobrellevar su duelo que no es necesariamente intercambiable con la de otras personas.” Echeburúa y Herrán (2007).

Ante la muerte de un ser querido los/as niños/as expresarán sus emociones de la manera que encuentren, que conozcan o que sientan y podrán hacerlo a través de diferentes manifestaciones, conductuales, físicas, psicológicas y emocionales. La familia atravesada por el mismo dolor será quien acompañe e intente contener a su hijo/a por lo cual hará lo mejor que pueda.

Actividades para acompañar el proceso de duelo de niños/as

Participar de juegos con niños y adultos significativos les permitirán compartir momentos de disfrute y desarrollar una relación de profunda empatía al sentir que otros comparten sus sentimientos. Otras estrategias que pueden utilizarse, son:

*armar un libro de fotos, comentarios, sobre ese ser querido que ya no está

*destinar una caja para guardar pertenencias/obsequios de la persona fallecida

*escribir pequeñas notas que los niños/as puedan dictar y buscar fotos de situaciones divertidas compartidas con el familiar fallecido

*armar un cartel con “caritas” o “monstruos de colores” (1) donde poder indicar cómo se siente

*hablar y expresar lo que siente, sin importar cuántas veces lo haya dicho

*dibujar sobre lo que siente

*leer cuentos relacionados con la muerte en los que puedan identificarse con los personajes y situaciones que allí aparezcan, como así también encontrar oportunidades de elaboración y disfrute.

*ofrecer la posibilidad de colocar una foto del familiar fallecido o cambiarla

*compartir actividades de descarga (masa, papel de diario, flota flota, etc)

Entendiendo que ante la muerte de un ser querido, tanto el niño/a como la familia atraviesan un proceso de duelo, es de fundamental importancia dar y darse tiempo, compartir momentos juntos, permitirse llorar y lo que quizá pueda ser más difícil… permitirse disfrutar! De esa manera con el apoyo y la contención familiar, el niño/a podrá desarrollar progresivamente habilidades psicológicas para sobrellevar la pérdida y elaborar el duelo de manera saludable.

No se trata de llenar un vacío, tapar la angustia y hacer de cuenta que nada ocurrió… quien se ha ido seguirá siendo un ser tan importante y querido como lo fue mientras vivía, por lo que, el desafío consistirá en conservar vivos los mejores recuerdos de esa persona y rodearlos de momentos y oportunidades de disfrute, aprendizaje y experiencias que promuevan el desarrollo de vínculos y habilidades de manera saludable e integral para el presente y futuro de cada niño/a.

Bibliografía:

Pacheco, G. (2003). Perspectiva antropológica y psicosocial de la muerte y el duelo. Cultura de los Cuidados, 27-43.

Echeburúa, E. & Herrán, A. (2007). ¿Cuándo el duelo es patológico y cómo hay que tratarlo? Análisis y Modificación de Conducta, (147), 31-50.

Aberastury, Arminda, (1973) La percepción de la muerte en los niños, Ediciones Kargieman, Buenos Aires, 1978

Donzino, G. (2009, 6 mayo). Duelos en la infancia: características, estructura y condiciones de posibilidad.

Lic. Prof. Soledad Fuster
MN 50221 – Lic.sfuster@gmail.com

Licenciada en Psicología (UBA)
Profesora de Enseñanza Media y Superior en Psicología (UBA)
Experta Universitaria en Informe Pericial en Imputados y Niños Víctimas de Abuso Sexual (Universidad de Hartmann. México – Reconstrucción Forense Especializada. Argentina)
Diplomada Universitaria en Educación Inclusiva (Universidad del Museo Social Argentino)
Diplomada en Vida Activa y Saludable en la Primera Infancia (Fundación ARCOR)
Coordinadora Pedagógica en CAF N° 8. Dirección Gral. De Niñez y Adolescencia. Ministerio de Hábitat y Desarrollo Humano. GCBA
Miembro de Departamento de Orientación en Instituto D. Velez Sarsfield
Supervisora de Práctica Profesional en Grooming. Facultad de Psicología. Universidad Abierta Interamericana.
Directora de Diplomatura Universitaria en Prevención y Abordaje del Grooming y otras Modalidades de Violencia Sexual contra Niños, Niñas y Adolescentes. Universidad Abierta Interamericana. (Inicio de 1ra. cohorte, abril 2021)
Docente de Diplomatura Clínica en Psicopatología Infanto Juvenil. Módulo: Agresiones sexuales contra niños, niñas y adolescentes – Grooming. Directora: Lic. M. Cao Gené. Sociedad Argentina de Trastornos de la Personalidad y Psicopatías. (Inicio 1ra cohorte, marzo 2021)