Un delito es una acción típica, antijurídica y culpable según el Código Penal Argentino.

El concepto de psicopatología o personalidad psicopática, fue elaborado por Pritchard, ( Bristol) quien en 1835, incluye en la alocución “locura moral” (moral insanity) a aquellas personalidades anormales que carentes de toda sensibilidad moral emergían dentro del cuadro de las patologías mentales en oposición a la “locura intelectual” (intelectual insanity) única concepción médico-psiquiátrica de la época.

Puede afirmarse sin embargo, que la descripción de este tipo de personalidad antisocial ya había tenido lugar a principios de siglo cuando Pinel en su obra “A Fratise on Insanity”, publicada en 1806, describe la patología denominándola “manía sin delirio”.

En 1888 Koch acuña el término “Inferioridades Psicopáticas” y posteriormente de “Psicopatías Constitucionales” (1891), concepto dentro del cual incluye a aquellas anormalidades congénitas o adquiridas (psicógenas), diversas a las enfermedades mentales propiamente dichas, pero conceptualmente abarcativas de las neurosis y psicosis.-

Años más tarde, Kraepelin retoma el concepto bajo la denominación de “Estados Psicopáticos” y “Predisposiciones Psicopáticas” (1894-1996).-

En 1923, Hurt Schneider, en su obra “Personalidades Psicopáticas” define a estas como las “…que sufren por su anormalidad o hacen sufrir bajo ellas a la sociedad”.

En 1916 José Ingenieros describía a los delincuentes en estos términos “En algunos son producto del temperamento nativo; delincuentes natos o locos morales, incapaces de organizarse una personalidad mediocre y mantenerse honestos; retozan en las cárceles y viven como enemigos dentro de la sociedad que los hospeda.

En muchos. la degeneración moral es adquirida, fruto de la educación; en ciertos casos deriva de la lucha por la vida en un medio social desfavorable a su esfuerzo; son mediocres desorganizados, caídos en la ciénaga por obra del azar capaces de comprender su desventura y avergonzarse de ella, como la fiera que ha errado el salto. En otros hay una inversión de los valores éticos, una perturbación del juicio que impide medir el bien y el mal con el cartabón aceptado por la sociedad; son invertidos morales, inaptos para justipreciar la honestidad y el vicio.” (José Ingenieros “Criminología” Ed. Ermes año 1916).-

Como podemos ver desde José Ingenieros hasta la actualidad no hemos podido cambiar la realidad. Se hacían evaluaciones de la población carcelaria que habitualmente correspondía y corresponde al mismo grupo socioeconómico.

En nuestro país la Psiquiatría forense, siguiendo los lineamientos de Porot y Bardenat, Schneider y Wyrsch, a los cuales Bonnet adhiere, entienden elementos constitutivos de estas personalidades en que son desequilibrios psíquicos, representan una variante de la personalidad normal. No existe autocrítica. Comportamiento es inadecuado, falta de adaptación a las normas sociales. Algunas variantes se repiten con más frecuencia que otras; por ejemplo: la perversa, la mitomaníaca y la epileptoide.

El psicópata está caracterizado preponderantemente, no tanto por la escasez de inteligencia como por defectos en el plano de aquellas notas psíquico-éticas que permiten comprender al hombre como personalidad ético-social.

En consecuencia, el psicópata se caracteriza, en primer lugar, por defectos de sentimientos, voluntad y carácter. Según la OMS, podemos incluir a las psicopatías en los llamados “trastornos de la personalidad” o “caracteropatías”, toda vez que encontremos alteración del pensamiento simbólico, predominio de las acciones impulsivas (acting out), rigidez en los rasgos del carácter utilizado en forma reiterada y la incapacidad de aprender con las experiencias vividas, con distorsión de los sentimientos de amor y culpa y comportamiento social inadecuado.

La conducta de los psicópatas generalmente se manifiesta como si no obedeciera de ningún modo al plan establecido que implica una elaboración de experiencias previas básicas a partir de la cual se seleccionan ciertas metas y hechos en forma definida. Tienen una gran dependencia del otro, sin conciencia de ello, para configurar objetivos que además, suelen ser sólo provisorios y superficiales. Son irresponsables y llaman la atención por la despreocupación total de las consecuencias de sus actos, donde el otro es un mero objeto, posee empatía utilitaria.

El psicópata no puede internalizar valores, así como un daltónico no puede ver colores. Distintos estudios neurobiológicos muestras las diferencias no solo a nivel cerebral, sino en receptores para el dolor entre los psicópatas y el resto de las personas. Es una forma de ser en el mundo, que no puede respetar ni le interesan las normas sociales. La adecuación y la forma de manifestarse será diferente dependiendo del su lugar sociocultural pero siempre a contrapelo de las normas.

Lamentablemente, muchas veces cuando encuentran personas vulnerables, no sólo emocional y socialmente o grupos vulnerables, adolescentes o precariedad extrema socioeconómica, los arrastran y estos últimos son los que terminan pagando las consecuencias.

Los medios de comunicación en general suelen mostrar documentales de los chicos de la calle, crecen solos golpeados, marginados, mal alimentados, ellos son vulnerables a los verdaderos delincuentes. ¿Y los de cuello blanco? ¿Y los estafadores? ¿Los tratantes de personas, los que venden órganos, los narcotraficantes? ¿Los evasores de impuestos? ¿Los que se enriquecen ilícitamente? Esos encuadran en este perfil, pero de ellos no se habla, a ellos rara vez los vemos en las cárceles.

Agrego una descripción de aquellos que han llamado delincuentes de cuello blanco por un cantante al que admiro, Joan Manuel Serrat, tema maravillosamente descriptivo,” Entre esos tipos y yo hay algo personal”

“Hombres de paja que usan la colonia y el honor para ocultar oscuras intenciones tienen doble vida, son sicarios del mal.”(Ocultan sus verdaderas intenciones, hacen todo al margen de la ley, ambicionan siempre lugares de poder).

“No conocen ni a su padre cuando pierden el control, ni recuerdan que en el mundo hay niños. Nos niegan a todos el pan y la sal. (No hay piedad, ni empatía, hacen sus propias leyes, y estallan en cólera si algo no sale como desean, sin culpa). Pero, eso sí, los sicarios no pierden ocasión de declarar públicamente su empeño en propiciar un diálogo de franca distensión que les permita hallar un marco previo”… (Mienten y ocultan sus verdaderas intenciones).

Dra Patricia Raimundo. Psiquiatra-Legista MP 62951 MN 158734
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