Dentro o fuera de la ley

Sobre dos muertes dolorosas que ponen en cuestionamiento nuestro sistema de salud mental.

El día lunes 28 de noviembre un oficial de la Policía Federal Argentina (PFA) fue asesinado por heridas de arma blanca por un paciente tratado con diagnóstico de Esquizofrenia desde el año 2010, según comenta su madre, de 80 años y a cargo del paciente. El mismo falleció en el mismo hecho 24 hs. después en el Hospital Fernández debido a los disparos de las fuerzas de seguridad intervinientes.

Paradojalmente, el tratamiento se remonta al nacimiento de la Ley Nacional de Salud Mental número 26.657 (con decreto reglamentario número 603/2013), que en su artículo 1 reza “La presente ley tiene por objeto asegurar el derecho a la protección de la salud mental de todas las personas, y el pleno goce de los derechos humanos de aquellas con padecimiento mental que se encuentran en el territorio nacional, reconocidos en los instrumentos internacionales de derechos humanos, con jerarquía constitucional, sin perjuicio de las regulaciones más beneficiosas que para la protección de estos derechos puedan establecer las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”.

Según relatan vecinos y personas que conocían al paciente que el miso tenía un aspecto de “indigente”, y que pasaba la mayor parte del día en la calle, y que nunca habían percibido por parte de él ningún episodio de agresividad o violencia.

Los que conocemos y tratamos a pacientes con este tipo de padecimientos mentales, sabemos que esto es algo muy frecuente, y que se da sobre todo por la pérdida de los valores preventivos físicos de los pacientes (tan pocas veces semiografiados en las historias clínicas por nosotros los que ejercemos como efectores de salud mental).

Los elementos que encontraron en los allanamientos en su domicilio, como en las pertenencias que el paciente llevaba en su mochila, son coincidentes con muchas de los aportes que pudo hacer su madre con respecto al estado de salud mental del paciente.

La historia clínica y el testimonio del profesional tratante (sólo se allanó el consultorio del Psiquiatra, y no del “equipo interdisciplinario” si es que lo hubiera, según reza la ley) serán fundamentales a la hora de comprender lo sucedido en este trágico hecho que no sólo se llevó la vida de dos personas y destruyó la de sus familias, sino que pone en tensión los preceptos mencionados en varios de los acápites de la ley de salud mental, y que nos obligan a nosotros como profesionales a rediscutir y redefinir la forma en el que tratamos a nuestros pacientes.

Por otra parte, asistimos a un tiempo en donde se vincula a los trastornos mentales con la violencia en términos relacionales, lo cual es gravemente falso, además de terriblemente perjudicial si es que la sociedad se ve influenciada por el pésimo formato de comunicación de los medios masivos al respecto. Basta con ver que los “opinólogos”, que más influencia tienen sobre las distintas tipologías de audiencias en los distintos formatos (radio, televisión, etc), no tienen ni la más mínima formación en periodismo científico (por cierto, por que los medios masivos de comunicación no le dan lugar a los mismos para la comunicación y difusión de este tipo de noticias? ). Resulta sumamente urgente discutir el rol de los medios de comunicación, además de la ley entonces.

Las personas con padecimientos mentales son objetos de múltiples formas de violencia social y abusos de todo tipo (y por supuesto, o sólo del personal de seguridad pública). Es necesario reforzar constante y dinámicamente al personal de seguridad al respecto, pero, además, quien nos pone a nosotros, los efectores de salud mental, en un lugar de provilegio? Por que nosotros no tomamos la misma postura, cuando la realidad cotidiana de nuestra práctica profesional nos obliga a cuestionar y cuestionarnos constantemente al respecto de nuestros propios conocimientos y de nuestra praxis? Por que algunos de nosotros “aceptamos” o “rechazamos” a la ley Nacional de salud mental 26.657 sin siquiera muchas veces tener la mas mínima idea de lo que dice y propone, y si de estas premisas son posibles en una cultura, en un lugar y tiempo determinados, con determinadas políticas de salud púbicas como las actuales en nuestra región?. Desde cuando los profesionales de salud mental hacemos juicios de valor y tomamos desiciones respecto a los mismos y no a aplicar psicopatología o fenomenología clínica? . Por que el “miedo” a la Ley” y no el ímpetu a las practicas de precisión en salud mental?

Dos muertes dolorosas y prevenibles, en una sociedad que discrimina, margina, invisiviliza y un estado que no interviene en la comunicación adecuada para no perpetuar este ciclo lamentable.

ENCUESTA:

Crees que en el contexto de políticas públicas actuales es posible la aplicación de la Ley Nacional de Salud Mental 26.657?

Si, debe invertirse en los dispositivos adecuados implícitos de la misma

No, la ley no contempla multiples aspectos inherentes a las prácticas en salud mental y debe modificarse

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