ANSIEDAD

MÓDULO DE PSICOPATOLOGÍA CLÍNICA Y NEUROCIENCIA APLICADA A LA SALUD MENTAL DE LA DIPLOMATURA EN NEUROCIENCIA CLÍNICA APLICADA AL ESTUDIO DE LOS TRASTORNOS DE LA PERSONALIDAD Y PSICOPATÍAS.

Por: Lic. Mariela Cancilla

ANSIEDAD NORMAL: caracterizada la mayor parte de las veces por una sensación de aprensión difusa, desagradable y vaga, frecuentemente acompañada de cefalea, diaforesis, taquicardia, opresión torácica, malestar epigástrico e inquietud y que se manifiesta por la incapacidad de estar sentado o de pie mucho tiempo. Los síntomas tienen variación interpersonal

ANSIEDAD PATOLÓGICA:

La angustia patológica resulta desproporcionada y duradera al estímulo, es desadaptativa para la persona y especialmente en las crisis de angustia, cualitativamente más corporal.

TRASTORNO POR ANSIEDAD GENERALIZADA .

Es un estado de ansiedad y preocupación crónica, que está acompañado de multitud de síntomas somáticos, provocando un intenso malestar en el sujeto o un mal funcionamiento social o laboral.

Sus síntomas generales se resumen en ansiedad, hiperactividad autonómica (sudoración, palpitaciones), tensión motora (dolor de cabeza, inquietud) y estado de hiperalerta (irritabilidad) que les hace consultar excesivamente con el médico de familia u otro especialista, antes que con el psiquiatra.

Conviene diferenciar entre la “ansiedad apropiada” o normal, en respuesta a un estímulo conocido y de intensidad proporcionada, y la “ansiedad patológica”, que es desproporcionada y duradera.

Es posiblemente el trastorno que se da más frecuentemente junto a otros trastornos mentales. Es una patología que tiende a la cronicidad, precisando de la combinación de farmacoterapia, psicoterapia y apoyo; los tratamientos con ansiolíticos deberán hacerse en tandas cortas (por el riesgo de dependencia)

Se caracteriza por la preocupación excesiva (expectación aprensiva) y la aparición de síntomas de angustia permanentes, aunque estos síntomas fluctúan según los acontecimientos de la vida diaria. Los síntomas pueden agruparse en tensión motora, hiperactividad vegetativa e hiperactivación (expectación aprensiva, hipervigilancia), algunos pacientes suelen quejarse de inquietud, incapacidad para relajarse y fatiga.

La tensión muscular ocasiona cefaleas y dolores musculares crónicos. Si el cuadro se prolonga, se pueden añadir síntomas depresivos, apatía, astenia intensa, desinterés, pérdida del impulso vital, etc.

Para el diagnóstico en el DSM-IV-TR se requiere ansiedad y preocupación durante seis meses, más como mínimo tres de los siguientes seis síntomas:

• Inquietud

• Fatigabilidad fácil

• Dificultad de concentración

• Irritabilidad

• Tensión muscular

• Alteraciones del sueño

Se requiere además afectación clínicamente significativa o deterioro social, laboral u otros.

Para el diagnóstico en el DSM 5:

Criterio A. Ansiedad y preocupación excesiva (anticipación aprensiva), que se produce durante más días que no, durante un mínimo de 6 meses, en relación con una serie de sucesos o actividades (por ejemplo, desempeño laboral o escolar)

Neuroanatomía:

Se han implicado de forma clara con estados de ansiedad las siguientes estructuras: amígdala, hipocampo, corteza prefrontal, locus coeruleus y la sustancia gris perisilviana. Sin embargo, destaca el núcleo central de la amígdala como regulador de la respuesta vegetativa al miedo.

Recibe aferencias sensoriales del prosencéfalo y envía eferencias a la sustancia gris perisilviana (respuesta de huida, bloqueo o defensa), al núcleo motor dorsal del vago (activación cardíaca), al núcleo parabraquial (activación respiratoria), al núcleo paraventricular del hipotálamo, locus coeruleus y a la región tegmental ventral

Neurofisiología:

El trastorno de ansiedad generalizada se ha asociado con alteraciones de la función respiratoria y cardiovascular, respaldando la idea que la preocupación crónica se acompaña de una disfunción del sistema nervioso vegetativo (tensión arterial sistólica más baja después de levantarse, acortamiento del intervalo entre latidos en el ECG, etc.). Destaca el perfil EEG del sueño con un descenso de la fase de ondas lentas (sobre todo de la fase IV) y los cambios en las ondas alfa de bajo voltaje, aunque sin ser estos cambios específicos de este trastorno.

Estudios de neuroimagen:

Resultados en fase preliminar. Posible alteración del flujo sanguíneo cerebral, con una disminución paradójica del flujo durante el estrés quizás por la pérdida de la capacidad para elaborar una respuesta adaptativa.

Teoría cognitivo-conductual:

En el trastorno de ansiedad generalizada, se han señalado dos tipos de cogniciones, la primera en relación con preocupaciones por estímulos externos e internos (sensaciones corporales) y la segunda, en relación con una sobrevaloración de la probabilidad o la intensidad de los acontecimientos amenazantes, lo que mantiene el trastorno.

Evolución y pronóstico:

La evolución del trastorno de ansiedad generalizada es crónica con fluctuaciones. Comienza hacia los 20 años pero con peor evolución en pacientes con manifestaciones antes de los 10 años por su efecto en el carácter. La remisión prolongada sin tratamiento se da pocas veces. La evolución a largo plazo varía.

La intensidad depende de diversos factores, entre ellos la comorbilidad, el apoyo ambiental, el temperamento y la duración de la enfermedad.